Historias realistas que alguna vez fueron cuentos (y otras historias)

La realidad siempre supera a la ficción. Creo que eso ya me lo has visto escribir más de una vez. Pero es que hasta los cuentos de siempre tienen una parte de verdad. ¿No me crees? Pues haces mal, porque hoy te traigo unos cuantos ejemplos de historias realistas que alguna vez fueron cuentos de hoy, ayer, y de siempre.

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Caperucita roja politicamente correcta

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Cuando me hablaron de esta recopilación de “historias realistas” no me podía creer que fuera cierto. Más bien, lo primero que pensé es que era la mejor idea jamás escrita.

Pero es que va más allá de Caperucita Roja (que para mí es la mejor). Son varios los relatos que este autor reescribe. Está Blancanieves, Los tres cerditos, La Cenicienta…

¿Y qué hace con ellos? Pues los trae a nuestra era para, con un exquisito sentido del humor, transmitir valores tan necesarios como (casi) olvidados. La tolerancia, el respeto. Esas cosillas. ¡No te lo pierdas!


Mientras las princesas duermen

libros que hay que leer antes de los 10

Esta novela entró en mi casa por casualidad. Fue uno de esos libros “que compro para mi madre y me termino leyendo yo”.

Me llamó la atención que se tratara de una versión de La Bella Durmiente, aunque en una versión más real. ¡Y tanto que lo era!

Ambientado en algún momento incierto de la edad media, cuenta la historia desde los ojos de una criada que es testigo de las intrigas de palacio entre la multitud de sirvientes, caballeros y damas de compañía que allí habitan.

No, nada que ver con el cuento, no te voy a engañar. De todos modos, esta es una muy digna novela para esta lista de historias realistas. ¿Qué ocurrió? Pues que, con el paso de los años, la enfermedad se convirtió en conjuro, y el palacio en un castillo encantado. A partir de ahí, no te cuento nada más…


Caperucita roja en Manhatan

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Me vas a llamar pesado, porque no es la primera (ni la última vez) que te hablo de esta novela. Es maravillosa. Y punto. Además, es la segunda vez que hablo de Caperucita Roja en esta entrada. ¿Se nota que me gusta?

Ana María Matute dijo que Caperucita era tonta por confundir al lobo con su abuelita. Y se quedó tan ancha. Porque, además, tenía razón.

Lo que hace Carmen Martín Gaite es darle una vuelta de tuerca al cuento que todos conocemos. Consigue, de una manera sutil, trasladar a Caperucita, la abuela y el lobo a la moderna y actual Nueva York. Eso sí, las reglas del juego no tienen que repetirse obligatoriamente… ¿o sí?

Os la recomiendo. Yo la descubrí (por casualidad) gracias al intenso color rojo de las tapas (obvio) y no la pude soltar. ¡Ah! Y desde entonces digo ¡Miranfú! ¿Qué significa? Eso no os lo puedo contar. Regálate este libro y lo averiguarás.


Cuentos por teléfono

historias realistas«Érase una vez… una niña cuyo padre tenía que estar de viaje seis días a la semana. Esta niña no podía dormirse sin que le contaran un cuento. Y cada noche, su padre la llamaba por teléfono y le explicaba un cuento. Dicen que los cuentos eran tan buenos que hasta las señoritas de la telefónica suspendían todas las llamadas para escucharlos. Y este es el libro de esos cuentos.»

No acostumbro a transcribir historias ni sinopsis aquí pero es que no se me ocurre manera más fácil de animarte a leer este recopilatorio de cuentos. Además, ¿qué hay más real, hoy en día, que un padre que no puede pasar más tiempo con sus hijos por culpa del trabajo?.

Pues eso. Es real como la vida misma. Se ha ganado un hueco en este listado de historias realistas por mucho que se trate de cuentos…


Cuentos clásicos para conocerte mejor

historias realistasPues es que resulta que los cuentos clásicos sirven para mucho. ¿Por qué? Pues porque acostumbran a tener moraleja. Digo yo que debe de ser por ese motivo por el que Jorge Bucay se lanzó a retomarlos para hacernos reflexionar.

Sí, reflexionar. Eso que parece tan complicado y que consiste en parar, respirar hondo, relajarse y descubrir qué aspectos de nuestras vidas podríamos mejorar.

Nuestras metas en la vida, los temores que nos impiden alcanzarlas, la ilusión que nos empuja a salir de nuestra zona de confort. En fin, que los cuentos clásicos sirven para un roto y para un descosido.


Foto de familia

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Sí, ya esta aquí otra vez Ignacio Martínez de Pisón. Ya sé que te hablé de él hace varios meses (en enero, porque fue el autor del Club de Lectura).

Pero es que, unas semanas después, descubrí este recopilatorio de cuentos (y me lo tuve que leer). Y sí, descubrí que un escritor de novela costumbrista (como yo) también es capaz de escribir historias realistas en forma de cuento.

Relatos inconexos, sin un aparente punto de unión, salvo que todos giran alrededor de familias. Mira que si me lanzo yo a escribir uno de estos recopilatorios…


¿Te han gustado estas historias realistas? ¿Estás de acuerdo ahora en que la realidad supera a la ficción?

Espero que sí, porque ese era el objetivo de esta entrada…

De momento, me dejas un comentario para contármelo. Y después, por si no se te ocurre qué hacer, puedes:

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