Los personajes costumbristas que me hubiera gustado escribir

Cuando una novela me gusta de verdad es porque esconde un personaje que me enamora. Puedes dar por seguro que siempre pienso en lo mucho que me habría gustado ser yo mismo el que le diera forma, sobre todo cuando estoy delante de uno de esos personajes costumbristas que tanto me gustan. Señoras de pueblo, de gran personalidad, heroínas de historias de época.

personajes costumbristas

Personajes costumbristas hay para dar y vender. Bueno, supongo que como en cualquier género. Hagamos juntos un repaso rápido de cuáles son esos que a mí me hubiera encantado crear. Quien sabe, quizá gracias a esto me venga la inspiración…

Personajes costumbristas un tanto odiosos

personajes costumbristasLa casa de Bernarda Alba es una obra maestra. No hay más que decir. Pero, claro, siendo que la escribió García Lorca…

Bernarda Alba, la protagonista, es un reflejo fiel de la España profunda. Una mujer que, tras enviudar por segunda vez, decide vivir en el más estricto luto durante ocho largos años. Tanto es así que prohibe a sus cinco hijas salir de la casa en la que se encierran. Sin derecho a réplica y haciendo alarde de un fanatismo religioso que roza lo patológico.

Además de mostrar los usos y costumbres de la época, la novela también se centra en las apariencias. Así, la protagonista exige silencio de puertas para fuera, “los trapos sucios se lavan en casa”.

Una mujer regia, de carácter agrio, amargada. Un personaje difícil de construir porque el lector la puede llegar a odiar hasta el punto de abandonar la lectura. Lo que os decía, una obra de arte…


Personajes costumbristas que no callan

personajes costumbristasOtro personaje digno de mención es el de Carmen Sotillo, protagonista del monólogo teatral Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.

Va de difuntos la entrada de esta semana, porque a Carmen también se le muere el marido. Y sí, se pasa la friolera de cinco horas velando al muerto. Pero no de cualquier manera, no. Le habla, en una perorata que parece no tener fin, en el que echa en cara todos los problemas de su matrimonio.

Mientras tanto, se recrea, también en esta obra, la España de la época y el conflicto de las “dos Españas”, latente todavía años después de la guerra civil.

Una vez más, un personaje complicado, pues el soniloquio corre el riesgo de convertirse en pesado si no se es capaz de jugar con el lenguaje coloquial de un modo correcto. Te la recomiendo. Yo tuve la oportunidad de ver la adaptación teatral protagonizada por Natalia Millán. Una maravilla.


Personajes costumbristas a los que merece la pena descubrir

personajes costumbristasEn la casa de las miniaturas, Nella Oortman viaja de su pueblo natal a la ciudad de Amsterdam, tras contraer matrimonio con un comerciante.

Como su marido apenas está en casa, la muchacha se limita a dejar que los días pasen junto a su cuñada y dos criados.

El personaje protagonista, que al principio me pareció una poco sosaina, evoluciona y crece a lo largo de la novela hasta conseguir enamorarte. Gana en confianza y determinación (curiosamente gracias a una casa de muñecas), lo que le ayuda a salir adelante.

El resto de los personajes, además, son oscuros, están llenos de secretos, de dualidades y de falsedades que Nella irá sacando a relucir poco a poco (de mitad de la novela hasta el final).


Personajes costumbristas a los que coges cariño

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En la buena reputación, Ignacio Martínez de pisón aprovecha la historia de una familia para recorrer treinta años de la historia de España. Recorre Melilla, Málaga y mi queridísima Zaragoza.

Los patriarcas, Samuel y Mercedes, discurren por la novela de una manera magistral, sobre todo ella, que soporta estoica lo que ella considera reveses de la vida.

La verdad es que Mercedes cae mal de entrada, pero gracias a los ojos de su nieto, se le termina cogiendo cariño y todo, no lo voy a negar.

 


Personajes a los que les pasa de todo (aunque nunca lo dirías de entrada)

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La verdad es que la lista de personajes como Sira Quiroga podría ser interminable. Ya os he hablado de las protagonistas de Una pasión Rusa, de Dime quién soy…

¿Por qué la he elegido a ella? Porque es la única que tiene dos nombres, el original, y el que adopta en un momento determinado de la novela: Aris Agoriuq.

El tiempo entre costuras recorre la historia de España, o más bien de españoles en Marruecos durante la guerra civil. Todo de la mano de una costurera que se abre camino en un momento histórico complicado.

Sira, de quien al principio piensas que es una muchacha alocada y con poco sentido común, terminas enamorándote conforme van pasando las páginas.


Personajes con historia

personajes costumbristasEsta lista también podría ser interminable. Pues, aunque me he decidido por la duquesa de Alba en La hija de Cayetana, también estaba a punto de decantarme por la última zarina rusa en Llamadme Alejandra, de Espido Freire. Me gustan las dos, me hubiera encantado haberlas escrito yo…

Las dos son diferentes, pero Cayetana se caracteriza por algo que me enamoró. Por lo visto, hacía siempre lo que le venía en gana y, generalmente, haciendo lo posible por llamar la atención de todo el mundo. Una mezcla de histrionismo inteligente que no pasa desapercibido.

¿El momento estelar? Cuando su marido ve la niña que acaba de “adoptar” y le dice: ¿Pero tú estás loca? ¿No has visto que la niña es negra?


Ya ves, la lista de personajes costumbristas es larguísima, y los que me hubiera encantado escribir a mí, todavía mayor.

¿Conoces alguno más que no esté en esta lista? ¿Sí?

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4 comentarios en “Los personajes costumbristas que me hubiera gustado escribir

  1. ¡Hola!
    Acabo de conocer tu blog desde el escritor emprendedor.
    Me ha gustado la lista y coincido contigo en 5 horas con Mario. Odié la lectura que era obligada por el instituto, pero más odié a Carmen.

    ¡Un saludo!

  2. Hola, Rubén: llevamos un par de días siguiéndonos por Twitter y créeme que celebro el encuentro. También me gusta el costumbrismo, aunque leo un poco de todo. He leído casi todos los que mencionas y coincido con tus apreciaciones.
    ¿Sabes qué me hubiera gustado escribir a mí? Ese solitario final de La Regenta, que por qué no, te copio aquí. Seguro que lo recuerdas:

    “Abrió, entró y reconoció a la Regenta desmayada.
    Celedonio sintió un deseo miserable, una perversión de la perversión de su lascivia: y por gozar un placer extraño, o por probar si lo gozaba, inclinó el rostro asqueroso sobre el de la Regenta y le besó los labios.
    Ana volvió a la vida rasgando las nieblas de un delirio que le causaba náuseas”.

    Tengo auténtica fijación envidiosa por ese final.
    ¡Feliz escritura! Saludos.

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