Esa primera frase de una novela que me sé de memoria

Como escritor, soy consciente de que la primera frase de una novela tiene que ser lo suficientemente contundente, espectacular o genial como para atrapar al lector y que no decida aparcar mi historia. Y eso, señores, no es nada fácil.

A mí, como a todos, me fascinan los buenos comienzos.

Además, como lo que bien, empieza, bien acaba, pienso que es  difícil que una novela capaz de llamar tu atención con sus primeras palabras, te decepcione más adelante.

¿Qué? ¿Te animas a repasar conmigo algunos de esos inicios de los que te hablo?

primera frase de una novela


La primera frase de una novela digna de ser leída es aquella que te descolora

“Una máquina de escribir reventó mi destino”

primera frase de una novela¿Pero de qué trata esta historia? ¿De una costurera, o de una secretaria? Eso es lo primero que me pasó por la cabeza el día que me senté a leer El tiempo entre costuras. ¿No debería ser una máquina de coser? ¿No habría un error en esa primera frase? Pues no.

Lo reconozco, me descolocó, pero también me animó a seguir leyendo. ¡Y tanto que lo hizo! Me la ventilé en los primeros días de unas vacaciones de verano.

Además, os la recomiendo por algo más. Y es que, a pesar de ser una novela ambientada en los años de la Guerra Civil española, la historia se desplaza al norte de África y la desgracia se vive desde la distancia. Quizás haya otras novelas parecidas, seguro que sí. Pero para mí, fue la primera oportunidad de ver la guerra española “desde fuera”.

Un apunte: en una de mis novelas (pendiente de publicar y titulada Ojos que no ven), la protagonista es la encargada de arrancar la novela con una frase con la que intento descolocar al lector. “Mire usted, señor doctor, yo no estoy loca”. 


La primera frase de una novela digna de ser leída es aquella que termina un título

“Lo mejor que le puede pasar a un cruasán es que lo unten con mantequilla”

primera frase de una novelaCuando me topé con esta novela, no tuve claro si se trataba de un libro de autoayuda, de cocina, o de una novela. Al final, descubrí que Lo mejor que le puede pasar a un cruasán no es sino una sátira que resume a la perfección la vida de un auténtico canalla. 

Dice una amiga (hola Georgia), que todas las mujeres deberían de tener la oportunidad de conocer a un tipo que, sin pelos en la lengua, les explicara como es un puticlub por dentro. ¿Por qué? Para intentar entender qué es lo que encuentran los hombres allí dentro, asegura.

Yo no sé si estoy de acuerdo o no con esa afirmación. De lo que sí que estoy seguro es que, si como mi amiga, quieres conocer los detalles escabrosos que rodean la vida de un treintañero misógino, vago e inadaptado, esta novela no te dejará indiferente. ¡Ah! Y también hay película

Otro apunte: varias de mis novelas inéditas tienen parte de un refrán como título. Ojos que no ven, Perro ladrador o, mi favorita, A Dios rogando, son algunas de ellas. No me lo había planteado hasta ahora, pero quizás terminar el refrán como primera frase, pueda ser también una buena opción.


La primera frase de una novela digna de ser leída es aquella que te deja sin respiración

“Todas las familias felices se parecen, las desgraciadas lo son cada una a su manera”

primera frase de una novelaAna Karenina es un novelón. Es curioso, pero tardé tiempo en descubrirlo, porque lo hice leyendo La elegancia del erizo, en la que la protagonista la cita en un determinado momento de la historia.

Esta primera frase es, simplemente, LEGENDARIA, única, maravillosa. No tiene parangón. Solo queda repetirla en voz alta y darse cuenta de que no hay verdad más tajante ni palabras mejor escogidas.

La historia de amor que le sigue es, y continuará siéndolo, una de las más grandes jamás escrita. Si no la conoces, no te dejes llevar por la pereza; no te decepcionará.

Y mira si me gusta esta frase, que hace unas semanas participé en un concurso de Alex Zusammen (maneras de escribir). Consistía precisamente en esto que trato en esta entrada, en cuál era (a mi modo de ver) la mejor primera frase de una novela de la historia.

¡Gané!

primera frase de una novela
La lámina es cortesía de Control-art

¿Y cuáles son mis primeras frases?

Como ya debes de saber bien a estas alturas, tengo dos novelas publicadas (ahora ya estoy trabajando en la tercera). A mí, por lo visto, me van los inicios contundentes.

primera frase de una novela

Para Entre Turrones una frase contundente, “Al destino te lo encuentras precisamente por los caminos que escoges para librarte de él.”

En el caso de Cuando los ojos no ven, me decanté por una que descolocara al lector: “Doctor Chema, eso de que me falta un tornillo lo vengo oyendo desde que era una cría, pero loca, le aseguro que no estoy.”


¿Y tú? ¿Cuál es esa “primera frase de una novela” que te sabes de memoria?

Llegados a este punto, estoy absolutamente convencido de que a partir de ahora, abrirás la primera página de una novela sin otra intención que buscar esa primera frase que te fascine. De hecho, seguramente ya te has apresurado a mirar cómo empezaba la novela que te estás leyendo ahora mismo. ¿O no?

¿Me equivoco?

De momento, me dejas un comentario para contármelo. Y después, por si no se te ocurre qué hacer, puedes:

 

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16 comentarios en “Esa primera frase de una novela que me sé de memoria

  1. Hay muchos, tantos que podría estar aquí años contestándote. La primera frase es siempre determinante. La maestría de Herman Melville en Moby Dick, por ejemplo, cuya primera frase es “Llamadme Ismael”. Con solo dos palabras ya nos dice que ese no es su verdadero nombre e intriga el por qué oculta el otro. O la de Gabriel García Márquez en “Crónica de una muerte anunciada” en la que, en su primera frase, cuenta el final y, aun así, nos tiene enganchados hasta la última línea de su anunciado final.

  2. Te dejo dos ;))

    “En un lugar de la Mancha…”.

    “No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”…

    La primera es fácil, pero sabes la segunda?

  3. A mí me gustan las frases sencillas que enganchan, como “Todos los chicos crecen, excepto uno.” o “Alguien me estaba mirando, una sensación inquietante si estás muerto.” Muy buen artículo Rubén. Coincido en que las primeras frases son importantísimas.

  4. “Era un viernes por la noche, o lo que es lo mismo, el momento más temido por una mujer como yo: joven, pero ya no tanto como para tener el alma y la piel libres de rasguños, y con algún recorrido a las espaldas, pero todavía no tanto como para comprarme un gato y no esperar nada más de la vida.” Música para Feos, de Lorenzo Silva
    :)

  5. “Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa”. Humor, ironía y una declaración de intenciones. Para mí, uno de los mejores principios. Jane Austen, claro, y su “Orgullo y prejuicio”.

    1. Que conste que esta la he reconocido antes de llegar al final del comentario. Mil gracias, me la apunto para una segunda edición de primeras frases…

  6. Muy bueno, Rubén.
    Aquí te dejo uno de mis inicios favoritos.

    “¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la fue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas La Luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me deja a distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural curar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico”. Rayuela, Julio Cortázar

  7. “No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados”.

    Ahí te dejo ese inicio, para variar, que todos los arranques que veo son tan buenos como breves. Y sí, hay tantos… y tan buenos…

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